El oficio de contar el mundo

El cineasta y escritor Mario Camus, que cumple hoy 80 años, prepara un nuevo volumen de cuentos

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foto: Andrés Fernández

En su ADN lleva implícito el oficio de contar el mundo. Lo suyo son las historias, ese mapa de caligrafía y retrato que se instala en las entrañas de la condición humana. Solo la dictadura del mercado, el desdén de un sistema que desprecia el talento, minusvalora la experiencia y pasa por encima de la profesionalidad ha impedido que siguiera rodando cine. Pero a Mario Camus, que hoy cumple 80 años con la serena rotundidad de quien ha sabido y sabe narrarnos, sigue sintiendo la natural vibración de ese relato mayor que es la vida.

Desde su casa de El Sardinero, sin sobresaltos, inmerso en un orden de lecturas, paseos, amigos, mus y breves y esporádicos viajes, el cineasta de ‘Los santos inocentes’ mantiene un pulso con la escritura que le asalta con naturalidad. Su último relato inédito ve la luz en la antología ‘Sucedió en Santander’ que el Ayuntamiento y el Gremio de Editores presentan mañana en el Ateneo con la Feria del Libro en perspectiva.

«Siempre me ha gustado escribir, inventar historias, me he sentido más cómodo creándolas que haciéndolas porque no sabía si podía enfrentarme a un equipo. Milagrosamente, he podido hacerlo». Ahora los tiempos y los tempos son otros pero Camus, que nunca ha dejado de mirar de reojo a Ibsen, afronta un nuevo volumen de cuentos que publicará, como el anterior, ediciones Valnera.

No conduce, escribe a mano y no tiene correo electrónico…Y, sin embargo, sabe lo que supone «tener una historia convincente y creíble que hable de gente próxima en un tono conmovedor».

Días antes de recibir el Goya de Honor hace cuatro años, el cineasta de ‘La colmena’ confesaba con firmeza a este periódico: «Hay una cosa que me interesa mucho: la profesión y el contar historias. Y hay una cosa que no me interesa nada: Hollywood y todas esas cosas de la alfombra roja y los oscar. Toda esa mierda no me interesa nada».

“Trabajar mucho”

Mario Camus ha rodado algunas de las mejores obras del cine español y para ello ha apostado por un arma infalible: «Trabajar mucho. Mi concentración y dedicación han sido al cien por cien. Seguramente en todas mis pelíc ulas hay pequeñas manías, un toque personal. Y esa persistencia se llama personalidad. Por eso siempre digo que mi máxima aspiración sería que alguien viera una obra sin títulos de crédito y supiera que era mía».

Camus, que el pasado mes de diciembre recibía la Medalla de Plata de Santander, siempre subraya que en el cine «nunca se termina de aprender. Como los viejos actores y bailarines, tienes trucos para salir al paso, pero es un oficio que no tiene final porque está tan lejos del cálculo, de las matemáticas».

El director de ‘Los días del pasado’ hizo su última película hace ahora casi una década, ‘El prado de las estrellas’, y sin embargo nunca ha tirado la toalla. Sus historias de la bahía siguen latiendo, su deseo de adaptar a Baroja tras pasar por Delibes, Cela, Barea, Galdós. es otra de sus cuentas pendientes.

Camus literario

Autor del libro de relatos ‘Un fuego oculto’, Mario Camus es reclamado desde foros, tribunas y festivales. Este verano participará en los cursos de El Escorial. Su más reciente cita ha sido el XI Congreso de Novela y Cine Negro organizado por la Universidad de Salamanca, en la que abordó el lenguaje audiovisual en el género. Entre sus reflexiones, sostuvo que «el cine español podría estar en cualquier parte del mundo sin sonrojarse porque tiene una altura muy grande».

El cine español podría estar en cualquier parte del mundo sin sonrojarse porque tiene una altura muy grande”

Camus ofreció una conferencia en la penúltima sesión del foro. A su juicio, existe un virtuosismo tremendo gracias a los medios que hay ahora para rodar, «tan distintos a los de hace años, que eran más artesanales». Y una confesión: el cine que se hace ahora le deslumbra y se compenetra con él, pero siempre como espectador.

Y como en buena parte de sus declaraciones sobre el ecosistema cinematográfico volvió a arremeter contra la «colonización» que tiene el séptimo arte desde hace tiempo. «Las mejores salas las tienen los colonizadores y siempre estás un poco relegado, pero eso le ocurre a cualquier cine que no sea el americano». Es ahí, señaló el cineasta, «en ese trocito que te dejan, donde el cine español sabe moverse y con unos conocimientos formidables».

En Salamanca volvió a reiterar que ve difícil que vuelva a hacer cine. Seis décadas de trabajo son muchos años, puntualizó, y aseguró que se encuentra muy cansado para volver. Solo con algún proyecto «muy particular» estaría dispuesto a dirigir, aunque confesó su dificultad para moverse y duda que fuera capaz. Aunque eso sí, lo echa de menos.

Como el título de una de sus películas mayores, ‘Sombras de una batalla’, Camus en aparente silencio sigue combatiendo por contar esa difícil, casi imposible, historia sobre quiénes somos.

Diario Montañés